HAY QUE RESCATAR LA IDENTIDAD DE MORENA: RICARDO VELAZCO

  • Los tiempos electorales son claros y adelantar la sucesión es una falta de respeto a la gobernadora, que aún tiene dos años de mandato 
  • Buena parte de la militancia no tuvo la ‘prueba de ácido’ de resistir en la oposición; muchos, apenas tuvieron un cargo, se olvidaron de los principios
  • Si se hace una encuesta, Morena arrasa cinco o seis veces al Verde; así que, si hay una alianza, debe ser proporcional al peso real de cada uno
  • Rafael Marín no anda en campaña, pero ya recibe golpeteo; lo atacan porque saben que es un activo político fuerte para 2027

SALVADOR CANTO

El diputado local Ricardo Velazco Rodríguez, miembro fundador de Morena, visitó las instalaciones de El Despertador de Quintana Roo para una charla en el espacio De Viva Voz, donde habló sin rodeos sobre la situación interna del partido, las campañas adelantadas, el papel de Rafael Marín Mollinedo en la izquierda y la relación con el Partido Verde.

Velazco subrayó que los tiempos electorales son claros, que adelantarse a la sucesión es una falta de respeto a la gobernadora Mara Lezama, y que quienes ya andan en campaña deberían preocuparse más por la transparencia en el uso de recursos. También defendió a Rafael Marín, a quien calificó como un “activo histórico de la izquierda”, con reconocimiento incluso de la presidenta Claudia Sheinbaum.

En esta conversación también abordó su trabajo legislativo, la unidad de Morena, la tentación del Verde en Quintana Roo y los retos en temas como salud, seguridad y protección civil.

—Diputado, ¿cómo ve el ambiente político en Quintana Roo, con actores que ya buscan adelantarse a la sucesión de 2027?

—Lo primero que hay que decir es que los tiempos electorales son claros. Y adelantar la sucesión es una falta de respeto a la gobernadora Mara Lezama, que aún tiene dos años de mandato. Si yo estuviera en los zapatos de quienes ya andan adelantados en precampaña, estaría más preocupado por la transparencia en mis cuentas públicas: que las licitaciones se hayan hecho correctamente, que los apoyos lleguen a donde deben, que todo esté en orden. Eso es lo que da posicionamiento, no andar con la cantaleta de “quiero ser esto o aquello”.

—¿Considera que esos adelantados están violando el artículo 134 de la Constitución, que prohíbe la promoción personalizada con recursos públicos?

—Totalmente. Cuando se usan programas, obras o recursos para posicionarse políticamente, se cruza una línea que la Constitución marca con toda claridad. No se puede aprovechar el cargo para hacer campaña adelantada, porque eso es un abuso de poder. El artículo 134 existe para evitar que los recursos del pueblo se conviertan en herramientas de propaganda personal. Quien incurra en eso no solo le falta al respeto a la gobernadora y a los tiempos legales, sino que también viola la norma suprema del país.

—¿Cree que en Morena se han perdido los ideales fundacionales?

—Sí. Morena llegó muy rápido al poder, y buena parte de su militancia no tuvo la prueba de ácido de resistir en la oposición. Eso generó que muchos, apenas tuvieron un cargo, se olvidaron de los principios. Yo vengo desde 1988 en la lucha de izquierda, y recuerdo que en 2006 nos tocó en Quintana Roo iniciar la campaña de credencialización del “gobierno legítimo” con Latifa Muza. Esa era resistencia real. Hoy todos los externos que llegaron se han sentado en la mesa y desde que lo hicieron dijeron ‘con permiso, muchas gracias por invitarnos a su fiesta, pero aquí nosotros repartimos el pastel’. Y así no funciona. A Morena hay que rescatarle la identidad: no se trata de personas, se trata del proyecto de no mentir, no robar y no traicionar.

—En este contexto, suena con fuerza el nombre de Rafael Marín Mollinedo. ¿Qué representa él para Morena?

—Rafael Marín es congruencia. Es un hombre de izquierda desde sus orígenes: economista, funcionario del Banco de México, de Pemex, empresario, y después parte del equipo de Andrés Manuel López Obrador en la Ciudad de México. Fue responsable de organizar a Morena en Quintana Roo, y hoy tiene la enorme responsabilidad de dirigir la Agencia Nacional de Aduanas, donde ha aumentado la recaudación de manera histórica. No por nada la presidenta Claudia Sheinbaum lo ha reconocido públicamente. Marín no anda en campaña, pero ya recibe golpeteo. Y como dicen por aquí, “nadie patea a un perro muerto”. Si lo atacan es porque saben que es un activo político fuerte para 2027. Incluso a quienes lo apoyamos, nos han intentado bloquear en redes sociales.

—El Partido Verde ha amagado con ir solo en el próximo proceso electoral. ¿Qué piensa de esto?

—Mira, el Verde fue un aliado necesario en 2018 y 2024. Hicieron su aportación, incluso en reformas constitucionales. Pero hay que hablar claro: Quintana Roo es altamente morenista. Si haces una encuesta, Morena arrasa por cinco o seis veces más que el Verde. Así que, si hay una alianza, debe ser proporcional al peso real de cada uno. Y si dicen que van solos, pues ojalá no sea solo un amague, porque ya sabemos que el Verde siempre ha tenido obsesión con Quintana Roo. Lo intentaron con Remberto Estrada en Cancún, y siempre lo han tenido como tentación.

—Hay quienes ya aseguran que el próximo gobierno de Quintana Roo será verde. ¿Lo ve así?

—Aquí la futurología política abunda. Analistas que se creen gurús ya hablan de pactos y escenarios definidos para 2026 y 2027. Pero la realidad es otra: en Quintana Roo aún tenemos gobernadora, y es una falta de respeto hablar como si ya no existiera. Alterar el ambiente político de esa forma afecta la gobernabilidad. Nadie puede sentirse gobernador o gobernadora antes de tiempo.

—Usted vio lo ocurrido en el Senado con el enfrentamiento entre Gerardo Fernández Noroña y Alejandro “Alito” Moreno. ¿Qué lectura le da a este episodio?

—Es el mejor ejemplo de cómo la política se está degradando. Fue un espectáculo burdo. El senador del PRI no tuvo la capacidad de tolerar la dinámica de una cámara tan importante como la de Senadores. Y claro, todos conocemos el estilo de Noroña: duro, confrontativo, directo. Eso calienta los ánimos, sí, pero al final refleja lo que pasa cuando faltan argumentos: se desborda la violencia. Y ojo, eso ocurre incluso en democracias más sólidas y consolidadas que la nuestra. Cuando no hay sustancia, la política se convierte en show y pierde su esencia: servir a la gente con políticas públicas reales.

—En lo legislativo, ¿qué avances destacaría de esta legislatura?

—Lo más importante fue elevar a rango constitucional los programas sociales, que son la esencia de la 4T para combatir la pobreza. También hemos legislado en materia de seguridad ciudadana y protección civil. He insistido mucho en que los municipios actualicen sus atlas de riesgo, porque el cambio climático ha intensificado los fenómenos naturales, sobre todo en la zona sur, donde las lluvias ya generan inundaciones frecuentes. Necesitamos gente más profesional y comprometida en este tema.

—En salud sigue habiendo rezagos. ¿Cuál es su diagnóstico?

—La salud es la gran asignatura pendiente. Falta abasto de medicamentos, falta atención digna, y aunque la gobernadora tiene voluntad política, hay áreas operativas que no están a la altura. Se ha hecho un esfuerzo, pero el presupuesto no siempre alcanza. Aun así, tenemos que ser más eficientes porque el derecho a la salud no puede seguir dependiendo de burocracias lentas.

—Usted había mencionado una propuesta sobre legítima defensa. ¿Dónde quedó?

—Sigue pendiente en la Comisión de Justicia. Es un tema polémico: hay quienes piensan que la violencia no puede contrarrestarse con más violencia, aunque sea en defensa propia. Pero yo creo que es un debate que debe darse con seriedad. No podemos seguir evadiendo esa discusión.

—Diputado, ¿lo veremos en la boleta buscando la presidencia municipal de Benito Juárez?

—No. Mi proyecto está en Morena. Mi trabajo es rescatar la identidad del partido, no solo en su vida interna, sino en los gobiernos que dicen ser de Morena, pero parecen gobernados por otros intereses. Yo quiero que todos se pongan la camiseta guinda de verdad, no solo de etiqueta.

—Ya vienen los informes municipales. ¿Qué espera de los presidentes y las presidentas municipales?

—Espero que sean informes transparentes y no shows frívolos. Que se diga claramente qué se hizo, qué no se hizo y qué sigue pendiente. Los gobiernos de la 4T deben ser autocríticos, no triunfalistas. La gente ya no quiere discursos huecos, quiere resultados.

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