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MINEÁPOLIS.- Un paciente que padecía depresión severa durante tres décadas experimentó una recuperación sin precedentes gracias a un implante cerebral que estimula de forma personalizada varias redes del cerebro. El tratamiento, desarrollado por investigadores de la Universidad de Minnesota, funciona como un “marcapasos cerebral”, enviando pulsos eléctricos débiles cada cinco minutos a lo largo del día.
Antes de este enfoque, el hombre había probado más de veinte tratamientos, incluidos antidepresivos, terapias de conversación y la terapia electroconvulsiva estándar, sin resultados duraderos. Para diseñar la estimulación, los científicos realizaron un mapeo cerebral mediante resonancia magnética, identificando cuatro redes vinculadas a la depresión, incluida la red de prominencia, que en este paciente era cuatro veces más grande de lo habitual, lo que podría haber contribuido a sus síntomas.
Tras implantar cuatro electrodos mediante pequeñas perforaciones en el cráneo, los investigadores estimularon cada red por separado. Al activar la primera, relacionada con la introspección y la rumiación, el paciente derramó lágrimas de alegría. Las redes involucradas en la planificación y la toma de decisiones le proporcionaron calma y mayor concentración. Posteriormente, los electrodos se conectaron a dos baterías subcutáneas, permitiéndole continuar la estimulación sin hospitalización.
Durante seis meses, el paciente alternó patrones de estimulación mediante una aplicación que también registraba sus síntomas. A las siete semanas de la cirugía dejó de tener pensamientos suicidas y, a los nueve meses, alcanzó la remisión según la escala de Hamilton, manteniendo la mejoría durante más de dos años y medio, salvo un breve episodio tras contraer COVID-19.
Este avance representa un paso significativo en la medicina personalizada y abre nuevas posibilidades para tratar la depresión resistente a terapias convencionales.

