El empresario, activista y coordinador de ANCER propone la creación urgente de un consejo plural en Playa del Carmen para transparentar las tablas catastrales y equilibrar los pagos, con participación de gobierno, sector empresarial y ciudadanía
SALVADOR CANTO
Ante las inquietudes y la creciente preocupación del sector empresarial, Lenin Amaro Betancourt, empresario, activista y líder regional, plantea la creación de un Consejo Catastral en Playa del Carmen. Su objetivo es conformar un organismo plural y transparente que revise y actualice las tablas catastrales del municipio de manera justa y equitativa.
Durante años, la ciudad ha enfrentado una marcada desigualdad: hoteles de gran escala que, mediante actos de corrupción o arreglos irregulares, pagan menos impuesto predial que viviendas sociales o pequeños negocios. Esto ha generado una distorsión que considera injusta e insostenible. La propuesta busca corregir ese desequilibrio con la participación de los sectores involucrados —iniciativa privada, gobierno y ciudadanía—, de modo que quienes poseen mayores recursos aporten lo que corresponde sin comprometer la operación ni la supervivencia de las pequeñas empresas, esenciales para la economía local.
En entrevista con El Despertador de Quintana Roo, Lenin Amaro, coordinador en el sureste de la Asociación Nacional de Consejos Empresariales Regionales (ANCER) y presidente de su Comisión de Turismo, expone los detalles de esta propuesta y su visión para el futuro de Playa del Carmen. También aborda los retos del sector turístico, la urgencia de revisar el Programa de Desarrollo Urbano (PDU) y responde a cuestionamientos sobre sus posibles aspiraciones políticas rumbo a 2027.
—¿Qué propone con la creación de un Consejo Catastral en Playa del Carmen?
— Estamos planteando —y en exclusiva se los comparto— la necesidad urgente de crear un Consejo Catastral, un órgano donde participen el gobierno, el sector empresarial y la ciudadanía para revisar y actualizar de forma justa las tablas catastrales. Hay hoteles grandes que, por actos de corrupción, pagan muy poco, mientras que familias en viviendas sociales terminan pagando más de lo que deberían. Eso no puede continuar.
—¿Cuál sería la integración ideal de ese consejo?
—Lo ideal sería una representación impar: si son 11 integrantes, cinco de la iniciativa privada, cinco del gobierno y uno de calidad, que normalmente recae en el presidente municipal. Lo importante es que sea un espacio plural y transparente, donde se tomen decisiones informadas sobre las tablas catastrales y el pago del predial. Que se explique cuánto se recauda y en qué se utilizará, sin afectar la inversión ni la generación de empleo.
—¿Qué riesgos existen si no se equilibra esta situación?
—Si no corregimos esto, muchos pequeños negocios podrían cerrar. Con aumentos injustificados en el predial se pierden empleos y se frena la economía local. No se trata de satanizar al empresario ni al gobierno, sino de construir un espacio de diálogo donde todos sean escuchados y las decisiones se tomen con datos reales y claros.
—¿Hay ejemplos personales o históricos que respalden esta iniciativa?
—Sí. Recuerdo una anécdota de mi padre, don Felipe Amaro Santana, que en paz descanse. Cuando Severiano Novelo era presidente municipal del entonces Solidaridad (hoy Playa del Carmen), recibió un cobro excesivo de predial por un pequeño hotel de 15 cuartos. Investigó y encontró que un hotel de 300 cuartos pagaba casi lo mismo. Promovió un amparo y lo ganó. Es un ejemplo claro de por qué necesitamos transparencia y justicia fiscal.
—¿Qué impacto tendría esta propuesta?
—Estamos apenas en pláticas entre empresarios para formalizarla. Ustedes tienen la exclusiva. Queremos hacer una convocatoria empresarial y una consulta pública para que participen todos: hoteleros grandes, pequeños, comerciantes, restauranteros. No es justo que los chicos paguen más y los grandes menos. Eso debe cambiar.
—Por otro lado, ¿cómo ve el panorama turístico en la Riviera Maya?
—Enfrentamos retos crecientes. En los años 80 había unos 4,000 cuartos; hoy, entre Cancún y la Riviera Maya, superamos los 125,000. Los Cabos, por ejemplo, tiene apenas 20,000, por eso su ocupación hotelera parece mejor, pero no es comparable. La competencia se ha encarecido y lograr buenos promedios de ocupación se complica cada año.
—¿Cómo impacta la política de Estados Unidos, en especial con Trump, al turismo en la región?
—El ciudadano estadounidense promedio que visita el Caribe mexicano no es de alto poder adquisitivo. Pero ahora hay incertidumbre por su política interna. Trump genera un ambiente de inestabilidad: dice una cosa hoy y otra mañana. Muchos prefieren guardar su dinero ante temor de crisis o guerra, y eso impacta también a destinos como Las Vegas.
—¿Cuáles son los problemas que se deben resolver en Playa del Carmen?
—Tenemos serios problemas de sobredensificación en el centro. El drenaje, el suministro eléctrico y el agua están rebasados. A eso se suma la corrupción, con desarrollos que violan la normativa. Necesitamos resolver los servicios básicos antes de seguir creciendo.
—¿Qué propone ante la actualización del PDU?
—Que no haya más flexibilidad ni aumento de densidad hasta resolver los problemas estructurales. Queremos que el crecimiento de Playa sea ordenado y sostenible, no solo para los próximos 15 años, sino para los próximos 50. Hay que planear a largo plazo, con visión, sin improvisar.
—¿Algún ejemplo de resiliencia turística en la región?
—Claro. En 2005, el huracán Wilma destruyó muchos cuartos en Cancún, pero eso se convirtió en una oportunidad. Muchos hoteles se renovaron con seguros y ampliaciones. Es un ejemplo de cómo una desgracia puede convertirse en fortaleza. Esa visión debemos aplicar siempre.
—¿Tiene aspiraciones políticas rumbo a 2027?
—Siempre se habla mucho del tema. Yo participo en el movimiento de la 4T, pero creo que, por respeto a los playenses, hay que esperar los tiempos. No hay que politizar todo. Mi trabajo comunitario, en seguridad, economía y desarrollo social, lleva años. La gente lo ve. Cuando llegue el momento, si toca correr, correremos. Pero nunca por correr primero. Siempre habrá disposición de participar por el bien de la comunidad, y eso es Lenin Amaro.
—Recientemente compartió palabras emotivas sobre don Gilberto Pastrana. ¿Qué significó para usted su partida?
—Se nos fue un gran hombre que dejó una huella imborrable: mi querido amigo Gilberto Pastrana Novelo, diputado constituyente, expresidente municipal de Isla Mujeres y miembro de la Asociación de Legisladores de Quintana Roo. Poeta y hombre de gran corazón, llevaba tatuado a Quintana Roo —y en especial a Isla Mujeres— en el alma.
En varios de mis cumpleaños solía recitarnos sus poesías favoritas y compartir anécdotas entrañables. Hoy quiero contar una que siempre me hizo sonreír: durante el proceso de conversión de Quintana Roo a Estado Libre y Soberano, Don Gilberto estaba en sesión del Constituyente en la Casa de la Juventud. El gobernador de transición, David Gustavo Gutiérrez Ruiz, lo mandó llamar con urgencia. Pero Don Gilberto, fiel a su estilo, pidió antes darse un baño. Le dijeron que no había tiempo, que el gobernador esperaba, y él respondió, molesto pero sereno: “¿Qué van a hacer? ¿Llevarme a la fuerza?”.
Y los hizo esperar más de una hora mientras se bañaba a su ritmo y luego se presentó en Palacio de Gobierno, donde se definía el territorio de Isla Mujeres. Justo entonces, un grupo de estudiantes isleños entregó un pliego petitorio al gobernador para que su municipio incluyera Costa Mujeres, Punta Sam y Puerto Juárez. Tras un intenso intercambio de posturas, Don Gilberto negoció con temple y logró que Isla Mujeres conservara parte de su zona continental, aunque Puerto Juárez quedó finalmente en Benito Juárez. Esa era su grandeza: firme, valiente y profundamente enamorado de su tierra.
Estoy seguro de que ya se reencontró con mi padre, Don Felipe Amaro Santana —otro quintanarroense de buena madera—. Lo vamos a extrañar mucho… pero aún más, lo vamos a recordar siempre. ¡Saludos hasta el cielo, querido amigo!









