AGENCIAS
PEKÍN.- Un equipo científico logró abrir una ventana hacia uno de los entornos más aislados del planeta: un lago oculto bajo más de 3,400 metros de hielo en la Antártida. El hallazgo no solo rompe un récord técnico, sino que permite acceder a un ecosistema que ha permanecido sellado durante millones de años.
La perforación se realizó en la región del lago subglacial Qilin, una zona remota cubierta por una gruesa capa de hielo que actúa como barrera natural. Bajo esas condiciones —sin luz, con temperaturas extremas y escasos nutrientes— cualquier forma de vida tendría que haber desarrollado adaptaciones poco comunes.
Para alcanzar el lago, los investigadores utilizaron una técnica basada en agua caliente a alta presión, capaz de fundir el hielo de manera progresiva. Este método permite avanzar con rapidez y, al mismo tiempo, reduce el riesgo de contaminar un entorno que ha permanecido intacto por tanto tiempo.
La operación implicó un desafío logístico considerable: traslado de equipos sobre superficies congeladas, instalación en condiciones extremas y vigilancia constante para evitar alteraciones en el sistema subterráneo.
Estos lagos subglaciales son considerados cápsulas naturales del tiempo. Su estudio puede revelar información sobre el clima del pasado, la evolución de los ecosistemas y los límites de la vida en la Tierra. Además, ofrecen pistas valiosas para la búsqueda de organismos en otros mundos, como las lunas heladas de Júpiter o Saturno.
El avance también demuestra que es posible explorar gran parte de la capa de hielo antártica con nuevas tecnologías, ampliando el alcance de futuras investigaciones.
Ahora comienza la etapa más delicada: analizar el agua, los sedimentos y posibles microorganismos sin alterar su estado original, en un entorno que ha permanecido en silencio durante millones de años.

