EL TEMA DE HOY
PADRES DIVORCIADOS
Dra. en Psic. Laura Álvarez Alvarado
Aunque separados, la pareja jamás dejará de ser padres para sus hijos, pues los niños continuarán necesitando cariño, cuidados, atención, apoyo y comprensión. No se puede olvidar que tienen derechos y necesidades básicas, como alimentación, hogar, cuidado de la salud, educación y vestimenta. Cumplir con estas necesidades es fundamental para el desarrollo de tus hijos.
Por otra parte, los niños solo se sentirán seguros si existe un clima de confianza, respeto y afecto entre sus padres. Considerando estos derechos, los padres deberían ofrecer una educación basada en valores como optimismo, responsabilidad y familia, brindando a sus hijos una convivencia civilizada, integradora y social.
Al mismo tiempo, los padres separados, cada uno desde su lugar, deben seguir observando el comportamiento de sus hijos y facilitarles su compañía, no solo durante las visitas establecidas.
Si tu relación de pareja terminó, pero tienes hijos, te aseguro que siempre te agradecerán que tengas en cuenta las siguientes consideraciones:
Lo que debes hacer
Es importante que los padres se sienten con sus hijos y los alienten a hablar de lo que piensan y sienten, sin mezclar tus propios sentimientos con los de ellos.
Es fundamental estar preparado para responder a sus preguntas o abordar sus preocupaciones. A medida que los niños crecen y maduran, pueden surgir dudas o inquietudes que antes no tenían. Aunque parezca que ya se ha hablado del tema, mantén siempre la comunicación. De ser posible, siéntate con el otro padre para planificar cómo hablarán con los hijos sobre distintos asuntos. Los niños y adolescentes podrían sentirse enojados, temerosos o preocupados por el futuro.
¡No dejes de ser padre de tus hijos!
Es frecuente escuchar: “Comparto poco tiempo con mis hijos y deseo que nuestros encuentros sean placenteros; no voy a dedicar ese espacio a corregirlos o disciplinarlos; quiero que deseen estar conmigo”. Esta posición desestabiliza a los niños y genera dificultades con el padre que mantiene la custodia.
Muchos se convierten en padres complacientes y olvidan su responsabilidad como formadores. Para algunos es difícil decir “no” a las peticiones económicas de sus hijos, creyendo que darles gusto compensa su ausencia y demuestra su amor. Es importante recordar que los niños también necesitan límites.
Respeta los tiempos acordados para compartir con tus hijos. Cumplir con fechas y horarios da seguridad a los niños y les permite planificar sus propias actividades. No les cambies la jugada y ayúdalos a desarrollar respeto hacia ti y hacia sí mismos, estableciendo normas claras y rituales especiales que les brinden seguridad y fortalezcan los lazos afectivos.
Disciplina y corrección
Al disciplinar y corregir a tus hijos, les transmites orientación y amor. Los niños deben aprender a vivir en la casa del padre que no tiene la custodia respetando las reglas establecidas. Ellos no son huéspedes de tu nueva casa, sino niños o jóvenes que necesitan sentir que pertenecen a ese hogar.
En los casos en que hay una nueva pareja, ambos deben definir las normas de disciplina y respetarlas al estar en la casa. Los niños pueden comparar reglas con el otro hogar; es importante explicar que ambas casas son diferentes y deben respetarlas por igual. La improvisación genera inseguridad y baja autoestima.
El trabajo en equipo es indispensable para crear un hogar sólido. Evita que los hijos presencien discusiones o conflictos y comprende los cambios que la nueva unión pueda generar. No importa si las exigencias difieren de las de la casa materna; lo relevante es que los hijos se sientan parte de un grupo familiar seguro donde los padres son el soporte.
Reserva momentos especiales para tus hijos
Aprovecha al máximo los encuentros con tus hijos. Realiza actividades únicas que les hagan sentirse especiales, queridos y atendidos. También reconoce la importancia de compartir momentos con ambos padres, como graduaciones, bodas, fiestas de cumpleaños, entre otros. La presencia conjunta de los padres es un regalo invaluable.
Algunas exparejas civilizadas aceptan convivir con las nuevas parejas del otro, dependiendo de la comunicación y los gustos personales, pero lo importante para los hijos son su mamá y su papá, no los acompañantes.
Lo que NO debes hacer
No hables mal de tu expareja. Para los hijos, escuchar cosas negativas de sus padres es doloroso; ellos aman a ambos y siempre tendrán un lugar especial en sus corazones.
Evita que los hijos sean receptores de asuntos económicos. Los temas financieros, como pensiones alimenticias, pago de educación, seguros, regalos o vacaciones, deben resolverse entre los padres, no con los niños, para evitar angustia y malos entendidos.
Otros aspectos importantes:
Sé gentil con tu expareja. Si la relación lo permite, ten un detalle verbal o físico en ocasiones especiales, cumpleaños o navidad.
No contradigas decisiones o castigos que el otro padre haya tomado. Si no estás de acuerdo, consulta previamente con él o ella.
Comunica a tu expareja cambios importantes en tu vida, como nueva relación, hijos o cambios de residencia, para acordar la mejor manera de informar a los niños.
Reconoce los valores positivos de tu expareja y lo mejor que pudieron haber hecho juntos: dar vida a sus hijos.
La culpa puede aparecer en algunas decisiones. Muchos padres se sienten culpables por el divorcio, por perder a la familia o por convertirse en padres de tiempo parcial. La mejor manera de apoyar a tus hijos es superar la culpa, aceptar las pérdidas y fortalecer las ganancias, buscando ayuda profesional si es necesario.
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