16 mayo, 2026
NUEVA YORK.- A 700 millones de años luz de la Tierra, dos galaxias del cúmulo Abell 3667 están unidas por un puente estelar de un millón de años luz de longitud. Esta estructura, formada por estrellas arrancadas de su hogar original por intensas fuerzas gravitacionales, fue detectada gracias a la combinación de 28 horas de observaciones con la Cámara de Energía Oscura en el Observatorio de Cerro Tololo, Chile.
NUEVA YORK.- A 700 millones de años luz de la Tierra, dos galaxias del cúmulo Abell 3667 están unidas por un puente estelar de un millón de años luz de longitud. Esta estructura, formada por estrellas arrancadas de su hogar original por intensas fuerzas gravitacionales, fue detectada gracias a la combinación de 28 horas de observaciones con la Cámara de Energía Oscura en el Observatorio de Cerro Tololo, Chile.

AGENCIAS
NUEVA YORK.- A 700 millones de años luz de la Tierra, dos galaxias del cúmulo Abell 3667 están unidas por un puente estelar de un millón de años luz de longitud. Esta estructura, formada por estrellas arrancadas de su hogar original por intensas fuerzas gravitacionales, fue detectada gracias a la combinación de 28 horas de observaciones con la Cámara de Energía Oscura en el Observatorio de Cerro Tololo, Chile.
El hallazgo, publicado en The Astrophysical Journal y liderado por Anthony Englert, de la Universidad Brown, muestra por primera vez en un cúmulo local una corriente estelar de esta escala. El brillo difuso del puente, conocido como luz intracúmulo (ICL), es tan tenue que normalmente pasa inadvertido.
La ICL es clave para estudiar la materia oscura, ya que su distribución refleja la de esta sustancia invisible que constituye la mayor parte de la masa del universo. El coautor Ian Dell’Antonio destacó que las posiciones de estas estrellas permiten “mapear” indirectamente la materia oscura.
El puente conecta las dos galaxias más brillantes del cúmulo y probablemente se formó tras un encuentro cercano que extrajo material estelar de una de ellas. En un extremo se encuentra la galaxia medusa JO171, cuyos filamentos de gas delatan interacciones con el medio intracúmulo.
Este descubrimiento anticipa el potencial del Observatorio Vera C. Rubin y su proyecto LSST, que desde 2025 mapeará el cielo austral con una profundidad sin precedentes. Los astrónomos esperan que revele muchos más puentes estelares y permita estudiar su composición y origen, aportando pistas sobre la historia de las galaxias y las estructuras invisibles que moldean el cosmos.

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