La pesquería del pulpo maya en Yucatán enfrenta una crisis marcada por la pesca ilegal, el cambio climático y la caída en exportaciones, lo que afecta a miles de pescadores en la región. Aunque el estado continúa como líder nacional en producción, las capturas han disminuido drásticamente, pasando de 80 a solo 10 kilogramos por pescador en la temporada 2024.
La pesca furtiva representa hasta el 40% del total, según estimaciones de productores locales, y se ha intensificado con el uso de cloro en zonas de anidación, lo que daña irreversiblemente los ecosistemas marinos. Investigadores advierten que esta práctica mata corales y otras especies, dejando sin refugio al pulpo.
En el ámbito internacional, las exportaciones a Estados Unidos y Europa han bajado significativamente. De 2019 a 2024, las compras estadounidenses cayeron 53%, y Europa redujo sus importaciones en 95% entre 2018 y 2022. Factores como la guerra en Ucrania, barreras burocráticas y amenazas arancelarias agravan la situación.
Pese al alto valor del producto, los intentos por impulsar prácticas sustentables y obtener certificaciones internacionales, como la del Marine Stewardship Council, avanzan lentamente. Autoridades y productores coinciden en que la vigilancia es insuficiente y que la solución debe ser estructural, atendiendo también la precariedad que empuja a muchos hacia la pesca ilegal.
El sector enfrenta el reto de recuperar la sostenibilidad, proteger la especie y garantizar ingresos para miles de familias que dependen del mar. (Con información de Revista Espejo)

