5 marzo, 2026

Ruido urbano, reto creciente por expansión de Mérida

EDUARDO MAY

MÉRIDA.- El crecimiento urbano acelerado de Mérida ha intensificado el problema de la contaminación auditiva, convirtiéndolo en un desafío creciente de salud pública y ambiental, de acuerdo con especialistas y autoridades locales. El tráfico, los comercios y negocios con exposición de publicidad y el crecimiento poblacional son factores que están alterando la salud emocional de los meridanos.

Ricardo Carrillo, otorrinolaringólogo, alertó sobre el riesgo de pérdida auditiva permanente debido a la exposición prolongada a sonidos estridentes, así como de desequilibrios en la salud mental por los efectos del estrés y la exposición a volúmenes muy altos.

Con ello, la expansión de la mancha urbana, sumada a la falta de planeación acústica, ha elevado los niveles de ruido por encima de los límites permisibles en diversas zonas de la ciudad, apuntó.

Destacó que la falta de una regulación general ha establecido una amplia libertad para el uso de megáfonos, publicidad en las zonas públicas y equipos, materiales y vehículos que emiten sonidos muy fuertes en las áreas urbanas, lo que reclama una mayor responsabilidad de autoridades y negocios para modular sus actividades comerciales y, en general, la operatividad de sus equipos y vehículos, dijo.

Francisco Quijano Navarrete, médico egresado de la UADY, puntualizó que el Ayuntamiento de Mérida debe regular las emisiones de ruido mediante el Reglamento de Protección al Ambiente y del Equilibrio Ecológico, el cual establece límites máximos basados en la Norma Oficial Mexicana NOM-081-SEMARNAT-1994.

Con ello, se prevén sanciones con multas o medidas cautelares a quienes violen las normas, elevando los decibeles permitidos, que pueden superar los dos millones de pesos en casos de reincidencia o faltas muy graves.

Refirió que las mediciones establecen que los decibeles permitidos están fijados por la norma, con límites que rondan los 68 dB en el día (6:00 a 22:00) y 65 dB en la noche (22:00 a 6:00) para zonas comerciales, siendo menores en zonas residenciales (55 dB/50 dB).

Comentó que los efectos sistémicos de la contaminación acústica provocan estrés, trastornos del sueño y problemas de salud mental, señaló el especialista. Agregó que la falta de planeación acústica agrava el problema ante la expansión de la ciudad. La ciudad ha experimentado un crecimiento acelerado en las últimas dos décadas, lo que ha incrementado la contaminación por tráfico, maquinaria de construcción y actividades comerciales, sostuvo.

Este problema ha derivado en insistentes quejas de vecinos en colonias residenciales, así como entre grupos y activistas de la sociedad civil que reclaman mayor atención de las autoridades a estos problemas que afectan la salud de los meridanos.

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