MADRID.- Desde la antigüedad, la Luna ha sido testigo silencioso de la historia terrestre, pero su relación con nosotros está lejos de ser estática. Contrario a lo que nos muestra la película ‘Moonfall’, la Luna no nos abandona de manera abrupta, sino que se distancia gradualmente. Formada hace eones por una colisión planetaria, la Luna está en constante cambio, alejándose de nosotros a medida que el tiempo avanza.
¿Qué impulsa este alejamiento? La gravedad, una fuerza imponente e invisible, es la responsable. Las mareas generadas por la Luna en nuestros océanos consumen enormes cantidades de energía, desacelerando la rotación terrestre. Este proceso empuja a la Luna hacia afuera, expandiendo su órbita.
A un ritmo de aproximadamente 4 centímetros por año, la Luna se aleja lentamente. En unos 50,000 millones de años, alcanzará una órbita estable, sincronizándose con la Tierra en un ballet cósmico. Pero, por ahora, este fenómeno tiene implicaciones sutiles y académicas.
Este viaje lunar nos recuerda la dinámica constante del universo, donde incluso la presencia aparentemente fija de nuestro satélite cuenta una historia de movimiento perpetuo. Sin embargo, en un futuro lejano, el Sol desempeñará su papel, transformándose en una gigante roja y consumiendo todo a su alcance.
Mientras tanto, la Luna continúa su danza, un recordatorio vivo de la eterna evolución del cosmos. (Muy Interesante)

