AGENCIAS
WASHINGTON.- Un asteroide del tamaño aproximado de un edificio ha encendido las alertas de la comunidad científica, no por un riesgo directo para la Tierra, sino por la posibilidad de que choque contra la Luna dentro de algunos años. El objeto, denominado 2024 YR4, mide cerca de 60 metros y, según cálculos actuales de la NASA, tiene una probabilidad del 4.3 % de impactar el 22 de diciembre de 2032.
En un inicio, las trayectorias calculadas mostraban una remota posibilidad de colisión con la Tierra, lo que activó los protocolos internacionales de vigilancia. Observaciones posteriores descartaron por completo ese escenario, pero revelaron que la órbita del asteroide podría cruzarse con la de la Luna. Los científicos aclaran que esta probabilidad no es definitiva y puede cambiar conforme se obtengan nuevos datos.
Uno de los principales retos es que todavía se conoce poco sobre el propio asteroide. Su masa, densidad y estructura interna solo se estiman a partir de observaciones indirectas. En 2026, el Telescopio Espacial James Webb permitirá analizarlo con mayor precisión, lo que podría reducir el riesgo a cero o, por el contrario, elevarlo de forma significativa.
Si el impacto llegara a ocurrir, liberaría una energía comparable a millones de toneladas de TNT y formaría un cráter de alrededor de un kilómetro de diámetro. Existe además una alta probabilidad de que el choque suceda en la cara visible de la Luna, lo que permitiría observar el destello desde la Tierra con telescopios.
Aunque el evento no representaría un peligro para la población terrestre, los expertos vigilan la posible expulsión de escombros al espacio cercano, que podrían afectar satélites. Por ahora, la estrategia es clara: seguir observando y afinando los cálculos.

