2 mayo, 2026

Bolsitas de té liberan millones de microplásticos

AGENCIAS

PARÍS.- Una taza de té podría contener algo más que aroma y sabor. Una revisión científica publicada en la revista Food Chemistry advierte que esta bebida puede incluir diminutas partículas de plástico, conocidas como microplásticos, provenientes de distintas etapas de su producción y consumo.

El análisis reunió estudios recientes que identifican varias fuentes de contaminación: el agua utilizada, los envases, las hojas de té e incluso las bolsitas. Estas últimas destacan como una de las principales, ya que al entrar en contacto con agua caliente pueden liberar grandes cantidades de partículas invisibles.

Uno de los datos más llamativos es que una sola bolsita puede desprender más de 1,000 millones de microplásticos durante la infusión. Estas partículas, junto con los llamados nanoplásticos, generan inquietud por su posible permanencia en el organismo y su capacidad de interactuar con células o desplazarse hacia distintos tejidos.

Para evaluar sus efectos, algunos estudios experimentales utilizaron organismos sensibles como Daphnia magna. Al exponerlos a estas partículas, los científicos observaron alteraciones físicas y problemas de movilidad, lo que sugiere que podrían existir impactos biológicos, aunque todavía se investiga cómo se traducen en humanos.

El fenómeno está ligado al uso extendido del plástico, un material que se degrada lentamente y termina fragmentándose en partículas cada vez más pequeñas que se dispersan en el ambiente. Estas pueden llegar a alimentos y bebidas a través de procesos industriales, almacenamiento o contacto con materiales plásticos.

Además, el estudio detectó la presencia de otros contaminantes, como metales pesados, lo que complica identificar con precisión el origen de los efectos observados. Esto refuerza la necesidad de seguir investigando para entender mejor los posibles riesgos.

Aunque no existe una conclusión definitiva sobre el impacto directo en la salud humana, los autores sugieren medidas preventivas, como reducir el uso de bolsitas plásticas o mejorar su diseño.

El hallazgo pone sobre la mesa una realidad cada vez más estudiada: los microplásticos ya forman parte del entorno cotidiano, incluso en hábitos tan comunes como preparar una bebida caliente.

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