18 abril, 2026

Dos libros, dos miradas de quintana roo – DE VIVA VOZ

Oscar Meza y Rodrigo Olivar abordan, desde la ficción y la tradición, la violencia contemporánea y la memoria histórica del norte de Quintana Roo

SALVADOR CANTO

Dos obras literarias presentadas en Cancún colocan al lector frente a realidades opuestas pero complementarias: por un lado, la crudeza de la violencia contemporánea en México; por otro, la riqueza histórica y cultural de las comunidades mayas. “Levantada, donde sea corres peligro”, de Oscar Meza, expone —desde la ficción sustentada en hechos reales— el fenómeno de las desapariciones y sus implicaciones sociales; mientras que “Solferino, una leyenda, un tesoro”, de Rodrigo Olivar, rescata la identidad, la tradición oral y la resistencia de un poblado del norte de Quintana Roo, envuelto en relatos que combinan historia y mito.

En entrevista De Viva Voz en El Despertador, el periodista Oscar Meza y la editora Eugenia Montalván Colón, comparten el origen, proceso y propósito de ambas publicaciones, así como los retos de llevar estas historias al público en un contexto donde la lectura compite con la inmediatez digital.

Luego de la exitosa presentación de ambos libros que tuvieron en La Casa de la Cultura de Cancún, los invitados reflexionaron sobre el papel de la literatura como testimonio, memoria y herramienta para comprender el entorno social.

—¿Qué representa para ustedes presentar estos libros en Cancún?
Oscar Meza: —Representa cerrar un ciclo importante. La obra ya había sido presentada en otros espacios, pero Cancún era una parada obligada, porque aquí se construyó gran parte de la historia que cuento. Además, compartirlo con colegas tiene un valor especial.

Eugenia Montalván: —También significa acercar la literatura a su contexto. No es lo mismo presentar un libro en otro estado que hacerlo en el lugar donde se desarrollan muchas de estas historias. Aquí hay una conexión directa con el lector.

—Oscar, tu libro toca una fibra sensible del país. ¿Cómo nace “Levantada, donde sea corres peligro” y qué hay detrás de su historia?

—Nace de años de trabajo en temas de seguridad pública. Me tocó ver casos muy duros, historias que no siempre llegan completas a los medios. El personaje de Marina es una construcción de muchas realidades: mujeres que, por distintas circunstancias, terminan involucradas en entornos de violencia. La novela mezcla ficción con un alto porcentaje de hechos reales.

—¿Cómo influye ese momento en el proceso creativo?

—Fue determinante. Tuve un problema de salud serio que me obligó a detenerme por completo. En ese tiempo, escribir se convirtió en una forma de canalizar todo lo que había vivido y visto. Empecé como una crónica, pero poco a poco se transformó en novela. Fue un proceso muy introspectivo.

—¿Qué responsabilidad implica escribir sobre estos temas?

—Mucha. No se trata de lucrar con el dolor, sino de visibilizar una realidad. Como periodista, uno documenta el día a día; como escritor, tienes la oportunidad de profundizar, de darle permanencia a esas historias y provocar reflexión.

—En contraste, “Solferino, una leyenda, un tesoro” nos lleva a otro tiempo y espacio. ¿Qué hace especial a esta obra, Eugenia?

—Es un texto que nace del arraigo. El autor, Rodrigo Olivar, es originario de ese poblado y recoge historias que han pasado de generación en generación. Hay elementos históricos, como la llegada de los españoles, pero también una narrativa que incluye leyendas, como la de los piratas y un tesoro oculto. Es una obra que rescata identidad.

—¿Qué elementos culturales destacan dentro de este libro?

—La vida comunitaria, el lenguaje, la tradición oral y hasta el color. El palo de tinte, por ejemplo, es fundamental en la identidad del lugar y se refleja incluso en la estética del libro. Todo eso construye una atmósfera muy rica.

—Desde la edición, ¿cómo se trabaja con obras tan distintas en extensión y tono?

—Cada texto exige un tratamiento particular. En una novela larga hay que cuidar la estructura, los personajes, los ritmos narrativos. En un relato más breve, como este, el enfoque está en la precisión y la claridad. En ambos casos, mi labor es entender el fondo del texto y potenciarlo sin perder la voz del autor.

—¿Qué tanto se involucra la editora en el contenido?

—Mucho. No es solo corregir ortografía. Es leer a profundidad, identificar lo que el texto quiere decir, incluso lo que está entre líneas, y ayudar a que eso se exprese mejor. También hay una labor de acompañamiento constante con el autor.

—Se habla de que la literatura puede ser un puente entre el periodismo y la memoria. ¿Coinciden con esta idea?

—Oscar Meza: Totalmente. El periodismo documenta el presente, pero muchas veces se queda en la inmediatez. La literatura permite que esas historias permanezcan, que se revisiten con el tiempo.

Eugenia Montalván: Y además permite una conexión emocional distinta. El lector no solo se informa, también se involucra.

—En un contexto donde predominan las redes sociales, ¿qué retos enfrentan los libros hoy en día?

Eugenia Montalván: —El principal reto es la atención. Hoy todo es inmediato, breve. Un libro requiere tiempo, paciencia. Pero también creo que hay un público que sigue buscando esa experiencia más profunda.
Oscar Meza: —Coincido. El reto es mantener viva la lectura. Que la gente vuelva a tomar un libro, a sentirlo, a detenerse.

—¿Qué diferencia hay entre leer en digital y en físico desde su perspectiva?

Oscar Meza: —El libro físico tiene algo especial. El contacto, el olor, la posibilidad de marcar páginas. Es una experiencia más completa.

Eugenia Montalván: —No son excluyentes, pero el libro impreso sigue teniendo un valor emocional y sensorial muy fuerte.

—¿Dónde pueden adquirirse estas obras?

Oscar Meza: Principalmente en presentaciones y a través de contacto directo.
Eugenia Montalván: También mediante redes sociales de la editorial, donde atendemos directamente a los lectores interesados.

—¿Hay planes para llevar estos libros a otros espacios, como universidades?

Oscar Meza: —Sí, es parte del proyecto. Queremos que lleguen a jóvenes, que generen diálogo.

Eugenia Montalván: —Ya hay acercamientos con instituciones. La idea es que no se queden solo en presentaciones, sino que se conviertan en herramientas de reflexión.

—Finalmente, ¿qué esperan que el lector se lleve después de leer estas obras?

Oscar Meza: —Que reflexione, que entienda que lo que se cuenta no es ajeno.
Eugenia Montalván: —Y que valore tanto la memoria como el presente. Ambas cosas son necesarias para construir una visión más completa de nuestra realidad.

Related Post