18 abril, 2026

La crisis de nuestro México – Legem Abogados Colegiados A.C.

Mi pobre México, no se ve claro quién te dirija con un rumbo próspero, ya que lo único que se observa son los intereses del poder entre los grupos políticos, los cuales se han encargado de dividir a los mexicanos llenándolos de odio y lo que menos interesa a los políticos es el pueblo, ya que únicamente lo utilizan para sus fines e intereses, como un slogan con fines de obtener el poder absoluto, situación que ya se había logrado cambiar.

Sin embargo, como vamos pareciera que estamos retrocediendo a los tiempos de los años setenta, cuando se decía en la clase política “divide y vencerás”; “al pueblo pan y circo”; “¿qué hora es?, la que usted diga, señor Presidente”; “en México éramos tan eficientes que desde antes de las elecciones ya sabíamos quién era el próximo Presidente de la Republica y que era el que designara el Presidente en turno”, etc… Y decimos esto porque en la actualidad vemos día con día cómo un Ejecutivo arbitrario y prepotente, un Legislativo agachón, sometido y complaciente, un poder Judicial agraviado y agraviante y hoy hasta la naturaleza agrede a esta pobre patria con todo su poder y sin misericordia, como las autoridades clásicas en esta patria que dejó de ser la suave, aquella de Ramón López Velarde.

El Ejecutivo haciendo alarde de su poderío, de su agresividad verbal para los sectores del gobierno que no se someten a sus venganzas, berrinches y rencores y que el Legislativo dócilmente, sin alterar ni un punto ni una coma, atiende a los caprichos, violentando la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, de la forma más atroz e inconcebible en un país que se presume ser republicano, alterando el orden jurídico, que conforme al derecho constitucional y tratados internacionales suscritos por el Estado Mexicano, es el régimen suscrito en el pacto federal que le dio vida y forma a este país, que urge restablecer en todos sus términos y por todos los sectores de la sociedad, que son la victima de semejantes y nefastos actos del Gobierno mexicano.

Sin dejar de reconocer la gravedad de los actos de los poderes Ejecutivo y Legislativo en contra del Poder Judicial, lo que no debería suceder, tampoco podemos perder de vista la gravedad de la dilación de la justicia, que de por sí, por la demanda exagerada del servicio y algunos incapaces y arrogantes carentes de toda humildad en tan noble y decoroso cargo, como es el de los magistrados y jueces, no ha sido menos grave la suspensión de actividades de la gran mayoría de los funcionarios, porque hay que reconocer que aunque pocos, pero los hay, han continuado en el servicio sin dejar de manifestar su inconformidad con los actos del Ejecutivo y Legislativo, con lo cual se ha ocasionado severos perjuicios para todos aquellos que demandan justicia ante esa institución, que también deja de cumplir con ese principio Constitucional de expeditez y prontitud en la administración de la justicia, las manifestaciones se pueden hacer en horas y días inhábiles, sin dejar de atender tan noble e importante tarea, que es la de ministrar justicia y sobre todo, hablando de la Institución del Amparo, que pone muy en alto a este país, que es el instrumento constitucional de los gobernados frente la ignorancia, prepotencia y arbitrariedad del Estado, tanto local como federal, a sabiendas de que las arbitrariedades que se hayan cometido o puedan cometer; la misma Carta Magna establece los medios y recursos para combatir aquellos excesos y que en este particular, tiene el encargo, en ese equilibrio de poderes, establecido en el régimen de gobierno por el que este pueblo ha optado y que permite que los poderes que componen el gobierno sea equilibrados por el indiscutible y preciado instrumento que es el derecho, en el que debemos confiar, porque la ley es la ley.

No podemos dejar de lado la solidaridad de todos los mexicanos de esos guerrerenses, víctimas de la naturaleza que se ha ensañado de forma tan severa, que ha traído como consecuencia graves perjuicios en lo moral, en lo material, en lo familiar, que el de la criminalidad no es cosa menor y de lo que Quintana Roo no es ajeno, pues ese homicidio tumultuario de elementos de la policía, de una población del estado de Guerrero, que como aquí, cuántos homicidios se comenten violentamente todos los días y por todo el territorio nacional, no hay un solo detenido responsable, fortaleciéndose la impunidad por la complicidad y complacencia de los gobiernos federal, estatales y municipales. Basta de tanta tolerancia y esos que andan queriendo ser gobernantes, en esta temporada de efervescencia política, tendrán que ser, al margen del género, los mejores hombres y mujeres, que reúnan verdaderamente el perfil que se requiere para el cargo al que aspiran, que estén al margen de los grupos criminales que campean por todo el país y que es innegable su participación y conducción en las candidaturas y procesos electorales. Y sobre todo, que dichos sujetos sean capaces de liderar a los mexicanos por un rumbo mejor, en el que todos seamos capaces de salir adelante y que la familia se vuelva a unir, lo que conllevará a que los mexicanos recuperemos los valores, la unidad, la solidaridad entre nosotros y dejemos a un lado la violencia de ideologías, sino que exista esa libertad de expresión, de dialogo, de planeación para un mejor México.

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