18 abril, 2026

José Juan Cervera

La facultad de apreciar con la vista las particularidades del mundo es un privilegio y uno de los dones cuya valoración profunda resulta insuficiente en la vida cotidiana. Gracias a ella es posible advertir los contornos del paisaje, los rasgos físicos de las personas amadas, los detalles de los seres de la naturaleza, las superficies y la apariencia de los objetos que la humanidad ha producido para dar respuesta a necesidades inmediatas, a sus variados deseos y a cualquier afán de expresión tangible, junto con los signos creados para comunicar sensaciones e ideas.

Los registros visuales de todos los días tienen en la fotografía, en sus técnicas y en sus hallazgos, un recurso simbólico de los valores a los que la luz y el color dan forma y presencia para convertirlos en recuerdo entrañable o en recordatorio de las limitaciones y los horizontes que aportan contenido a la existencia; constituyen testimonios del paso del tiempo y del irrevocable mandato de los ciclos de vida favoreciendo el descubrimiento de metas, en honra de la convivencia y del esfuerzo por dignificar el aprendizaje común, como guía del desarrollo humano.

Con un cúmulo de intuiciones y haciendo valer su acopio de experiencia fecunda, Carlos Roberto Barrera Jure (1955-2022) brinda muestras de su itinerario de vida en Collage. Cien imágenes de un aficionado a la fotografía. Esta colección exhibe y reconstruye, traza y comparte fragmentos de un conjunto dinámico que puede despertar distintas reacciones en el espectador que los recibe. Ningún estímulo visual cae en el vacío si transmite algo del sentido de vivir, que puede transformarse en voz y en acción cuando se concretan los enlaces necesarios para recrear su esencia y su mensaje.

 Al distribuir en apartados especiales las vistas seleccionadas, Barrera Jure pone en juego signos de su fuero interno, ya que todo afán clasificador aloja un juicio que, aun permaneciendo implícito, incita efectos en su destinatario, el receptor que al experimentarlos distinguirá variaciones ante sus propias paradojas e inquietudes.

De este modo, los ancianos indigentes reunidos en la primera sección de imágenes señalan con sus carencias el orden asimétrico que domina en la humanidad, marcando la negativa de un puñado de garantías de sobrevivencia a quienes se aproximan, arrojados al margen de los beneficios colectivos, al final de un proceso vital agobiado por la exclusión.

El verano playero traduce la segmentación del calendario en una fase anual destinada a restaurar energías desatadas en el camino diario, a rehacer vínculos emotivos y a ratificar compromisos de entendimiento en el núcleo familiar, con puestas de sol y aves marinas que coronan un muelle o propician el gesto meditabundo al que las aguas imponentes llaman con el oleaje y circunscriben en la huella de su espuma. No hay indiferencia que brote ante una ofrenda de elementos combinados en la arena receptora de halagos bajo el cielo radiante.

La morada postrera remueve sinsabores y atavismos, filtra los estados del alma de quien atestigua en su permanencia provisional una partida, una mudanza de la materia que sella consigo el replanteamiento de un arcano, surcando destellos de sabiduría que frases de evocación mortuoria acotan con símbolos erigidos sobre el luto que acoge el descanso eterno.

En contraste afloran sonrisas espontáneas y miradas claras, atributos del despertar infantil a punto de germinar en frutos que el tiempo podrá aquilatar cuando los eslabones de la experiencia en común pulan su brío inicial para desbrozar senderos firmes.

La miscelánea visual llama a reconstituir continuamente nociones del cosmos, también mueve a remontar los lastres de la voluntad que corre el riesgo de dilapidar goces de vida si se estanca en miradas inmóviles o yace petrificada en gestos de desdén.

Las imágenes agrupadas en esta obra tejen lazos de tenue alineamiento entre el origen de las cosas y los valores que nutren la plenitud de su significado. Como todas las de su estirpe, recíbanse con gratitud y confianza.

Carlos Roberto Barrera Jure. Collage. Cien imágenes de un aficionado a la fotografía. Mérida, Ediciones Ayuba-Minaya Editorial, 2019, 102 pp.

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