Por años, las administraciones de los tres órdenes de gobierno han priorizado, por sobre la atención a las verdaderas problemáticas del estado, proyectos de relumbrón, costosos, innecesarios y poco transparentes, que terminan convirtiéndose en “elefantes blancos”
SALVADOR CANTO
La mala planeación presupuestal de las últimas administraciones de los tres órdenes de gobierno ha propiciado proyectos de inversión pública innecesarios y poco transparentes en Quintana Roo, obras de relumbrón cuyo único fin ha sido alimentar el ego de los gobernantes en turno, quienes han optado por el derroche de recursos, en lugar de jerarquizar inversiones que realmente atiendan y resuelvan los graves problemas sociales que padece la entidad, como son la salud, la educación y la seguridad.
Durante muchos años, diversas asociaciones civiles como Astra Cancún y Porque yo amo a Cancún, así como el Colegio de Psicólogos de Quintana Roo, han insistido en la urgencia de que se cuente con un hospital psiquiátrico debido al aumento de casos de trastornos depresivos, de ansiedad o esquizofrenia que son las principales enfermedades mentales que afectan a alrededor de cuatro mil personas cada año en la entidad y pese a la realidad, este tema ni siquiera es considerado por las autoridades.
En la actualidad, los trabajos del tramo cinco del Tren Maya se podrían sumar a una larga de lista de proyectos que en el fondo más que ayudar a resolver o atender los graves problemas que hay en la entidad, empeoran la situación a pesar de que el argumento es que beneficiará al turismo, aunque éste para el gobierno actual nunca ha sido prioridad nacional, como lo han sugerido diversas asociaciones como la de hoteles de Cancún, Puerto Morelos e Isla Mujeres y la Federación de Empresarios Turísticos de Quintana Roo (Feturqroo), tras los meses complicados a causa de la pandemia por COVID-19, pues nunca se dejó de generar divisas para el país.
Por su importancia turística, Cancún requiere de obras realmente importantes, que por un lado sean parte de una atracción turística y por otro, que cumplan un verdadero sentido social para que las familias locales puedan tener garantizado un mejor estatus de vida.
Urge hospital psiquiátrico, pero… “no hay recursos”
Un claro ejemplo de que la planeación presupuestal no se hace acorde a las necesidades reales y de que no se prioriza en inversiones de mayor rentabilidad y necesidad social, es que durante muchos años tanto el Colegio de Psicólogos de Quintana Roo como diversas asociaciones civiles han pedido la construcción de un hospital psiquiátrico para la entidad, en virtud de que los trastornos depresivos, de ansiedad o esquizofrenia han ido en aumento.
De acuerdo con los especialistas en la salud, este incremento de problemas mentales es consecuencia de la pandemia por COVID-19, los problemas económicos que se viven actualmente así como la inseguridad que existe en el estado, lo que provoca que la gente viva en un estado de paranoia casi de manera permanente.
A esta petición se han sumado organizaciones civiles que piden al gobierno estatal retomar la discusión de abrir un hospital psiquiátrico, pero el aún diputado en funciones miembro de la XVI Legislatura y presidente de la Comisión de Salud y Asistencia Social, Edgar Humberto Gasca Arceo, afirma que “la falta de recursos ha impedido que se pueda hacer algo al respecto”, un argumento absurdo puesto que son precisamente los diputados quienes se encargan de aprobar anualmente los presupuestos gubernamentales.
Señala que si bien la Ley de Salud Mental, como cualquier otra regulación, es perfectible y cualquier Ley de Salud debe incluir un centro de especialidad de salud mental, “nosotros no lo tenemos dentro de nuestra legislación en Quintana Roo por una simple razón, pues ponerlo hoy dentro de la Legislación sería sólo soñar porque no hay presupuesto”.
La Encuesta Nacional de Salud Mental que elabora el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) proporciona datos que establecen que en áreas urbanas, el 18% de la población padece algún tipo de trastorno como ansiedad, depresión o fobia, además de las adicciones a drogas, alcohol o tabaco, así como el índice de un 2% de personas adultas que han pensado o intentado suicidarse.
La clínica especializada en la materia más cercana, que además cuenta con un área de investigación e internamiento, se ubica en Campeche, pero tiene limitado el ingreso a pacientes foráneos, en tanto que en la clínica de Yucatán se dejó de recibir a pacientes de Quintana Roo desde hace varios años.
Pese a todo este panorama y a la urgente necesidad de que se cuente con un hospital de este tipo en Quintana Roo, de un plumazo el gobierno federal determinó que ya no se construirá ninguna clínica más de esta especialidad en el país.
De hecho, ya entró en vigor la reforma a la Ley General de Salud en materia de salud mental y adicciones, en la cual se estableció la garantía del derecho de las personas a recibir los servicios médicos para el tratamiento de este tipo de trastornos desde el primer nivel de atención y en hospitales generales, cercanos a su lugar de residencia.
En la Ley también se señala que no se construirán más hospitales psiquiátricos y los que ya existen se convertirán, de manera progresiva, en centros ambulatorios u hospitales generales con servicios de salud mental y con ello se eliminó el modelo psiquiátrico asilar.
Sin Tren Maya, el turismo es un gran generador de divisas
El expresidente de la Asociación de Hoteles de Cancún, Isla Mujeres y Puerto Morelos, Roberto Cintrón Gómez, lamentó que la Federación no ha emitido hasta la fecha ningún pronunciamiento sobre las peticiones que se le han hecho a causa de la pandemia para reconocer al turismo como prioridad nacional, pues a pesar de la crisis sanitaria no se dejó de generar divisas.
José Villalvazo Cámara, presidente de la Federación de Empresarios Turísticos de Quintana Roo (Feturqroo), afirmó que desde hace dos años se le envió al presidente una misiva en donde se le solicita que la llamada industria sin chimeneas sea considerada prioridad nacional de la economía.
“La solicitud que le hicimos fue con carácter de urgente, pues se le explicó que en los últimos años el turismo ha crecido de forma exponencial y en Quintana Roo ha respondido a las necesidades de los turistas, al mismo tiempo que protege y procura las necesidades económicas y sociales del entorno”.
Agregó que “el turismo ha demostrado que mejora el nivel de vida de las comunidades, ofreciendo trabajo y oportunidades de crecimiento. En la entidad hay formalmente 450 mil plazas de empleo que dependen de esas actividades”.
De acuerdo con Villalvazo Cámara, el turismo se organiza en torno a cadenas de valor, pues el sector produce —según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi)— 8.7% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, generando 14 mil 700 millones de dólares en la balanza turística.
Además aporta a la economía del país 4.1 millones de empleos y activa una cadena de valor de 65 mil millones de dólares en proveeduría.
Por ello, lo único que le ha pedido el sector turístico al gobierno federal es considerar a la industria prioridad nacional, pues se trata de la tercera economía más importante del país e incluso, dicha actividad es denominada por el secretario general de la Organización Mundial del Turismo (OMT), Zurab Pololikashvili, como “el nuevo petróleo”.
Por ello, muchos empresarios consideran que el Tren Maya no aportará nada más dentro de la industria, por lo que sería más importante redireccionar los recursos para otros programas y proyectos que realmente permitan consolidar lo que ya existe en materia de turismo.
“Elefantes blancos”, símbolos de derroche
Sobran ejemplos de obras que a lo largo de los años han representado gastos innecesarios, que bien pudieron servir para destinarse a proyectos con sentido humanista, como aumentar las especialidades y las camas en el hospital general de Cancún, construir un verdadero Centro de Readaptación Social (Cereso) que tanto se ha prometido, un rastro con certificación tipo TIF, o por lo menos canalizarlo al mantenimiento o mejoramiento de la infraestructura con la que ya se cuenta.
Uno de esos ejemplos es el Auditorio del Bienestar, proyecto que tenía el objetivo de colocar a Cancún como un referente para conciertos y espectáculos internacionales, para cuya construcción se otorgaron 240 millones de pesos, que lo convirtieron en la obra más costosa de la administración 2011-2016.
Tras ser inaugurado el 14 de septiembre del 2016, hoy permanece en el abandono, luego de que el actual gobierno estatal mandó a hacer unos peritajes estructurales que determinaron que el lugar es de alto riesgo, pues se hizo sin dictámenes, sin permisos ni las licencias correspondientes.
Otro auténtico “elefante blanco”, en la capital del estado, es la Mega Escultura “Homenaje al Mestizaje”, claro reflejo de la mala planeación presupuestal de los gobiernos en turno, pues las últimas cuatro administraciones (incluida la actual), le han invertido mucho dinero a una obra que aún no logra convencer a los ciudadanos, quienes afirman que ese dinero bien se pudo utilizar para mejorar los sistemas de salud, la educación y la seguridad, que sí son obras de mucho sentido social.
Cabe recordar que la construcción de dicha obra, enclavada en el Bulevar Bahía, inició en 2003, durante la administración de Joaquín Hendricks Díaz, con una inversión de 120 millones de pesos.
Después de ello, el gobierno de Félix González Canto destinó alrededor de 34 millones de pesos más, para su conclusión, a través de un fideicomiso; sin embargo, el proyecto no avanzó.
Luego Roberto Borge Angulo gestionó ante el gobierno federal un fondo de 100 millones de pesos, con lo cual, se ejecutó el proyecto de Museo de la Bahía, con el compromiso de entregarla en 2016, sin embargo, concluyó hasta mediados de 2017.
El año pasado y a pesar de las condiciones complicadas en materia económica por cuestiones de la pandemia, el secretario estatal de Obras Públicas, William Conrado Alarcón, anunció una nueva inversión de dos millones 600 mil pesos para trabajos de remodelación de dicha escultura.
Dijo que los recursos serían destinados para la realización de trabajos de rehabilitación del suelo, cambio del sistema de cableado y labores de jardinería; cabe recordar que ese lugar está previsto para el traslado de la Secretaría de Turismo Federal, prometido por el Gobierno de la República pero que hasta la fecha no se ha cumplido.
Hace unos días, el gobierno estatal anunció la apertura del edificio el próximo sábado 10 de septiembre, después de otra nueva inversión de 30 millones de pesos, con acceso a un recorrido por el lugar y un atractivo llamado Experiencia Mega Inmersiva, por el cual se cobrará a turistas y público en general, algo que ha generado inconformidad entre los chetumaleños.
Casi 20 años sin obras públicas relevantes en el estado
Para el presidente de la Asociación Mexicana de Agencias de Viajes (AMAV) en Quintana Roo, Sergio González Rubiera, tuvieron que transcurrir casi 20 años para que pudiera haber obra pública relevante en la entidad.
Y con ello, se refiere a la rehabilitación del bulevar Colosio, que desde su punto de vista no debería llamarse así, el distribuidor vial del aeropuerto y el puente sobre la laguna Nichupté, que conectará la zona urbana de Cancún con la zona hotelera.
“Los tres anhelados, los tres muy esperados desde hace años, los tres indiscutiblemente muy necesarios para Cancún, su movilidad y su competitividad”, explicó.
Dijo que por supuesto que estas obras se reciben con aquiescencia, luego de casi veinte años sin obra pública de relevancia en el estado, pese a que el escenario en el que se anunciaron y se hacen tiene tintes políticos, los cuales son irrelevantes si realmente se cumple con ellos tal cual fueron anunciados.
“La rehabilitación de la Colosio es algo que los cancunenses hemos reclamado por años y que no se llevaba a cabo por falta de voluntad, por mezquindad política, por falta de visión y además por falta de compromiso con la ciudad, de tantas y tantas administraciones municipales”, recordó.
Sin embargo —dijo—, mal haríamos ahora en quejarnos por las obras, cuando al fin “nos hacen caso”.
Sostuvo que las obras viales que se han emprendido serán sin duda motivo para presumir ante los mercados emisores y ventaja competitiva frente a otros destinos del Caribe internacional. La inversión, infraestructura, la mejora y el embellecimiento son argumentos no solo de promoción, sino de mejora en la calidad de vida para la población, aunque por hoy tenga que soportar las tremendas incomodidades que las obras implican.
Obras federales abandonadas, inconclusas y hasta inexistentes
Desde la administración federal de Vicente Fox Quesada existen obras irrelevantes en Cancún, en las cuales se invirtieron miles de millones de pesos, que hoy están abandonadas y que reflejan una mala planeación de proyectos sin sentido social.
Una de ellas es la Academia de la Policía Federal que se construyó en las cercanías de Leona Vicario, en una parte de un predio propiedad del Gobierno del Estado, que tenía destinada otra proporción a la edificación del tan anhelado Centro de Readaptación Social (Cereso), del que se supone, desde el gobierno de Félix González Canto, que había presupuesto destinado para ello, pero nunca se hizo nada al respecto.
Así, la base de la Policía Federal se terminó pero quedó en el total abandono desde ese entonces, con miles de millones de pesos invertidos en una obra hoy irrelevante.
Lo mismo pasó con la Estación Migratoria que se hizo cerca del Aeropuerto Internacional de Cancún (AIC), obra que permaneció abandonada por dos sexenios hasta que en la recta final de la administración de Enrique Peña Nieto se retomó, pero su uso actual es sólo como bodega, lo que habla de una obra mal planificada y un evidente derroche de dinero público.
En Cancún se han prometido obras y proyectos como un Rastro con certificación tipo TIF, el cual, de concretarse, ayudaría mucho en el tema de salud pública para cerrar las actuales instalaciones de un rastro que opera en condiciones insalubres.
Gobierno de la 4T gasta de más en proyectos caprichosos
Como una prueba de que al gobierno federal le interesan más los proyectos en los que se ha encaprichado el presidente de la República, el Instituto Mexicano para la Competitividad AC (IMCO), expuso en su más reciente análisis de la cuenta pública del Poder Ejecutivo Federal 2021 que la autoridad no se apegó a su presupuesto asignado y gastó cuatro billones 676 mil millones de pesos de más, es decir, 7.5% más de lo que se había aprobado en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2021.
La mayor cantidad de recursos adicionales que gastó —afirma el reporte—, fue para asignaciones de trabajos del Tren Maya, la Refinería Dos Bocas y el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA).
“En los proyectos de inversión ejerció 735 mil millones de pesos, 78.5% más de lo que tenía presupuestado, lo que es reflejo de una mala planeación de la inversión”, aclara el informe del IMCO.
Insiste que las Secretarías de Energía y de Defensa Nacional, que tienen a su cargo la ejecución de la Refinería de Dos Bocas y el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), gastaron más de lo presupuestado para inversión pública en 602% y 68%, respectivamente.
Añade que durante años, el Poder Ejecutivo no se ha apegado al presupuesto aprobado, lo que implica un error de planeación presupuestal, al no cumplir con el acuerdo entre el Poder Legislativo y el Ejecutivo en materia de ingresos y presupuesto.
En días pasados, la página Aristegui Noticias, a través de la liga https://aristeguinoticias.com/1808/mexico/especialistas-consideran-que-costo-de-refineria-de-dos-bocas-podria-superar-los-20-mil-mdd-periodista/, replicó declaraciones de la periodista de Bloomberg Amy Stillman, quien aseguró que el costo de la refinería Olmeca (Dos Bocas) podría superar los 20 mil millones de dólares, cuando el presupuesto inicial de Petróleos Mexicanos (Pemex) fue de ocho mil millones de dólares.
Se agrega que tres de los cinco consejeros independientes de la paraestatal votaron en contra de que el presupuesto aumentara en poco más de 15 mil millones de dólares, pues al parecer existe una estrategia para aprobar paulatinamente un costo más alto, ya que en este momento el costo real estimado es de 18 mil millones de dólares.


















