* Con 14 años de trayectoria, el luchador se alista para enfrentar a Tiger Fly en una lucha de máscara contra cabellera que marcará su carrera
Por Sergio Masté
Con una trayectoria de 14 años sobre los encordados, Príncipe Cometa está a las puertas de uno de los combates más importantes de su carrera: la lucha de máscara contra cabellera ante Tiger Fly, un rival con el que ha construido una rivalidad de años y que ahora llegará a su punto más alto el próximo 11 de abril en la Arena Colonos.
El gladiador reconoce la magnitud del compromiso. “He tenido muchos combates importantes, pero este es de los más significativos, porque es una rivalidad de mucho tiempo. Ya es momento de ver quién es mejor”, expresó. La historia entre ambos tiene un antecedente clave: Tiger Fly fue quien le arrebató la máscara en sus inicios, cuando aún luchaba como Kid Cometa, en una etapa donde la experiencia jugó en su contra.
Hoy, asegura, el panorama es distinto. “Ahora estamos en un nivel más parejo, ya no hay tanta diferencia. Vamos a ver quién comete menos errores”, señaló, dejando claro que este duelo representa una oportunidad de reivindicación personal y profesional.
Más allá del enfrentamiento, Príncipe Cometa habló de lo que lo mantiene vigente en la lucha libre: la adrenalina. “He practicado muchos deportes, pero lo que siento arriba del ring no se compara con nada”, afirmó. A ello suma el cariño del público, un factor que considera fundamental en su carrera, así como el hecho de que este deporte le ha dado lo más importante en su vida: su familia.
Fuera del ring, se define como una persona tranquila, distante del personaje que encarna en cada función. “Arriba soy Príncipe Cometa, entro en mi papel; abajo soy Jonathan, más reservado”, explicó, resaltando la transformación que implica subirse al cuadrilátero.
Recordó también sus inicios como Kid Cometa, cuando fue lanzado a enfrentar a luchadores experimentados, una etapa que, aunque complicada, forjó su carácter y estilo. “No cambiaría nada, todo me llevó a ser lo que soy hoy”, afirmó.
Sobre su paso por la empresa DTU, reveló que estuvo cerca de establecerse en el centro del país, pero una decisión personal lo hizo quedarse en Cancún. “Me enamoré, formé una familia y decidí quedarme. No me arrepiento”, dijo.
Ahora, con la mirada puesta en el 11 de abril, Príncipe Cometa promete entregarlo todo en el ring, en una lucha que no solo definirá una rivalidad, sino que podría marcar un antes y un después en su historia dentro de la lucha libre.




