@_Chipocludo
Cuando viajamos en avión o subimos a un crucero, pensamos en maletas, filas eternas y el bendito sello en el pasaporte. Lo que casi nadie se detiene a pensar es que, además de Migración y Aduana, existe otro filtro silencioso que también cuida al país: la Sanidad Internacional. Puede sonar a ciencia ficción, pero es la primera línea de defensa que tiene México contra enfermedades que podrían colarse desde cualquier parte del mundo.
¿Qué es la Sanidad Internacional? En pocas palabras, es la “aduana de la salud”. Depende de la Secretaría de Salud y de la COFEPRIS, y se encarga de vigilar aeropuertos, puertos y fronteras para evitar que entren enfermedades no deseadas. Su labor incluye revisar pasajeros, mercancías, animales, alimentos y aplicar el Reglamento Sanitario Internacional.
Si durante la pandemia de COVID-19 te topaste con filtros de temperatura en el aeropuerto, eso fue Sanidad Internacional en acción.
Su papel en México: Están presentes en aeropuertos internacionales, puertos marítimos y cruces fronterizos con Estados Unidos, Guatemala y Belice. En teoría, son los primeros en detectar cualquier riesgo.
Un ejemplo claro: cuando un avión aterriza, personal de sanidad llega a la puerta para leer la General Declaration (General Deck), documento que indica la aerolínea, número de pasajeros y si alguno llega enfermo. Si es el caso, un oficial de sanidad sube como si fuera médico, aunque muchos no lo son. Cuando se requiere atención real, llaman al personal médico de ASUR, que cuenta con consultorios y ambulancias propias —porque el sector salud público en Cancún no tiene ni ambulancia asignada al aeropuerto—.
Quintana Roo: frontera viva de Sanidad Internacional
Si hay un estado que necesita filtros fuertes, ese es Quintana Roo, con Cancún, Cozumel, Mahahual y Chetumal como puertas de entrada, el flujo de turistas es enorme.
Aeropuerto Internacional de Cancún: oficinas en la Terminal 2, presencia en las demás y controles en el área de **FBO**, donde llegan vuelos privados.
Aeropuerto de Cozumel: vuelos y cruceros internacionales.
Puerto de Mahahual / Costa Maya: punto clave para cruceros.
Puerto Juárez, Cancún: también hay revisiones, aunque poco visibles.
Chetumal: frontera con Belice, con presencia limitada.
Aquí viene lo duro, los médicos casi nunca están. Son los oficiales administrativos —que no son médicos— quienes sacan adelante el trabajo. Ellos reciben vuelos, revisan documentos, atienden emergencias iniciales y se convierten en héroes sin capa que hacen mucho con lo poco que tienen, pero la falta de personal es tan grave que después de la tarde es casi imposible encontrarlos, porque no hay suficientes para cubrir turnos.
Carencias y falta de apoyo
Sanidad Internacional opera con muchas carencias. Ni el gobierno actual ni los anteriores les han dado el apoyo que requieren. Solo cuando aparece un virus nuevo —COVID-19, AH1N1— los voltean a ver y les asignan recursos. Apenas pasa la crisis, vuelven al olvido. Y debería ser al revés: fortalecer siempre la prevención, no correr cuando ya hay emergencia.
Mientras tanto, el personal no médico sigue haciendo el trabajo que deberían realizar los doctores ausentes, demostrando más compromiso que muchos funcionarios que solo aparecen en la foto.
Sanidad Internacional es esa institución de la que casi nadie habla, pero que evita que México se convierta en aeropuerto de virus y bacterias. En Quintana Roo, su papel es vital por el volumen de turistas que recibe. El problema es que, con médicos ausentes, exceso de burocracia y cero apoyo, la “primera línea de defensa” a veces parece una portería sin portero.
Porque, seamos honestos: si la primera línea de defensa contra enfermedades globales depende de héroes sin bata y sin recursos, entonces lo que está enfermo no es el pasajero… es el sistema de salud.

